Mustieles, D(1993). Las técnicas de trabajo con grupos. Clínica y Analísis grupal, 73. 419-432…by Anmr.

¿Qué son?

Las técnicas de trabajo en grupo son el vehículo que mueve al grupo hacia su objetivo o meta. Pero son un medio, y no un fin en sí mismas. Además no todas sirven igual y no todas pueden usarse en todas partes. Al igual que existen diferentes autores y escuelas entorno al uso de estas.

Definición : “Una técnica es cualquier cosa que hace y dice el coordinador del grupo con una intencionalidad consciente.”

¿Qué sentido tienen?

Las técnicas son parte del encuadre de trabajo, tan necesarias como disponer de un espacio, un tiempo o unos miembros del grupo. Por eso lo importante es bajo que condiciones son necesarias. Y en estas los objetivos, u objetivo que se persigue la condición básica para respondernos y legitimizar su uso (“Dime qué es lo que quieres conseguir y te diré lo que tienes que hacer y/o decir”).

Adoptemos entonces un marco teórico y un proceso e intervención, incluyamos en él la técnica, interrelacionada con la táctica, logística y estrategia y así tendrá sentido su presencia y utilización.

Así podemos considerar la técnica asilada o podemos considerarla guiada por la teoría, orientada hacia los objetivos concretos, elegida desde un proceso lógico, pero, sobre todo, impregnada de calor humano, de empatía, consideración e incondicionalidad hacia el grupo y sus miembros;  cuando se impregna de estos la técnica cobra su sentido máximo.

¿Cómo la elegimos?

Existen diferentes propuestas (Alforja, 1988; Cirigliano, 1966; Población, 1992; Tschorne, 1990) ofrecen consideraciones entorno a objetivos, tipo de grupo, dominio del coordinador, etc. O bien, como el que se propone buscando la interrelación entre los distintos elementos (objetivo, tiempo, o tipo de grupo). El procedimiento que presenta Mustieles, D.,(1993) se basa en seis criterios de elección agrupados en tres niveles (ideológico, ambiental y de equipo).

El nivel ideológico es superior al ambiental y de equipo y debe ser el primero a considerar. Se juega con los criterios que comprende y sobre ellos se define la línea de actuación. El existente presente es lo que encontramos al mirar al grupo. Incluye básicamente aspectos referidos a nivel individual y a nivel grupal. En el primero, el tipo de personas con las que trabajamos (adolescentes, tercera edad,etc.,) en el nivel grupal, la situación concreta en la que se encuentra el grupo (flexible-permeable, rígida-permeable). Esta apreciación se formula como hipótesis.

El existente deseado es la situación final que desea el coordinador encontrar en el grupo.

El nivel ambiental se considera relacionado con el encuadre: espacio y tiempo. A la hora de valorar el tiempo habrá que traer a colación el tiempo contratado en el encuadre. Es decir, si estamos al final de una reunión y hay una clara resistencia al cambio no será adecuado utilizar una técnica que implique 45 minutos para ser correctamente desarrollada. El encuadre podría ser usado por el grupo para evitar la tarea.

En cuanto al espacio el coordinador tiene que tomar en cuenta dos tipos de espacio: el grupal y el institucional. El primero, se refiere al espacio físico en el que se desarrolla la reunión grupal, p.ej: 10 m2 no es un espacio suficiente para un grupo de 10 personas que pretenda hacer trabajos que impliquen movimientos. Han de tenerse en cuenta a la hora de elegir el espacio. El segundo, lo constituye la institución en la que el coordinador desarrolla su trabajo y va más allá de lo puramente físico y comprende el paradigma adoptado por la institución y el modo en que desea trabajar. Lo más favorable es que institución y profesional compartan un paradigma común. Otra situación, consiste en que la institución no sepa desde qué paradigma se guían los procesos de intervención que se desarrollan desde y en su seno; en esta situación, el profesional puede mostrar desde donde interviene el o dejarlo pasar.

Por último, el nivel del equipo sitúa los criterios de potencia y capacitación. La potencia consiste en la tarea del coordinador de mirar constantemente al grupo, lo que incluye al equipo de coordinación. Además, el coordinador habrá de analizarse también (física, intelectual y emocionalmente) y usar esa información para elegir la técnica y lograr una situación ideal. La capacitación abarca tres variables a considerar:

-Vivencia de la técnica.

-Información.

-Formación.

¿Cómo las combinamos?

Combinándolas podemos encontrar 4 situaciones que reflejan diferentes grados de acercamiento entre profesional y técnica:

  • Vivencia de la técnica, dentro de un proceso de formación.
  • Formación (Sin vivenciar la técnica personalmente).
  • Información obtenida a través de otros profesionales.
  • Información obtenida a través de otros profesionales.
  • Información obtenida a través de publicaciones.

A igualdad entre varias técnicas, el profesional, priorizará la elección siguiendo el orden que acabamos de presentar: primero aquellas de las que recibió formación y experimentó personalmente; si no, pasa al siguiente punto, y así sucesivamente.

No obstante, se hace necesario encontrar un nuevo y último criterio que facilite quedarse con una técnica para ese momento concreto. Puede encontrarse uno ante el uso de varias técnicas. Lo recomendable es usar la más sencilla, las técnicas complicadas suelen ser una alternativa para lucirse, pero su sofisticación no suele corresponderse con su utilidad.

La creatividad es la capacidad para desrutinizar un proceso grupal y generar respuestas que provoquen rupturas en la vida cotidiana grupal ante situaciones existentes de la misma.

Para considerar un producto como creativo este debe cumplir tres condiciones: ser original o novedoso, ser considerado por la comunidad como valioso e interesante y, por último, ser un reflejo de la mente de su creador (Ballesteros, 1994: 640). En el acto creativo tenemos una preciosa semilla que puede convertirse en técnica; la reflexión y el análisis sobre ese acto creativo es lo que le puede convertir en técnica, de tal modo que el acto creativo quede sistematizado, evaluado y listo para ser utilizado de nuevo.

¿Que necesitamos para hacer emerger la creatividad?

Libertad y en dos planos diferentes:

  1. Exterior: relacionada con los estímulos que recibimos (compañeros de trabajo, institución, colectivo y colegio profesional, comunidad científica, etc.)
  2. Interior: relacionada con nosotros mismos como personas, ya que para poner en juego nuestra creatividad necesitamos “darnos permiso” y “dejarnos llevar”.

Conjugando ambas un profesional puede transgredir “las normas” y desplegar toda una serie de actos creativos. Weakland (1990:140) “A veces las ideas teóricas conducen a útiles innovaciones prácticas, aunque suele ocurrir lo contrario”. Aunque a veces la libertad no es suficiente para desplegar la creatividad sin un amplio conocimiento que permita desarrollar el talento creativo, y que nos permita sacar ventaja de la situación

Para saber más puedes localizar a los autores citados a través de Dialnet y otros catálogos:

Alforja (1988). Técnicas participativas para la educación popular. Buenos Aires: Humanitas. 

Ballesteros, S. (1994). Psicología general II: un enfoque cognitivo. Madrid: Universitas.

Mustieles, D. (1993). Una propuesta de formación para el trabajo con grupos”. En. M. Martinez (Comp.) Psicología comunitaria (93-118). Sevilla: Eudema.

 

 

 

 

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