Las bibliotecas Universitarias: origen, evolución y situación actual.

Las universidades son las instituciones medievales cuya vida ha llegado hasta la actualidad. Tomaron forma en la segunda parte del S.XII como consecuencia de la atracción que ejercian las Escuelas Catedralicias gracias a sus maestros y la afluencia de alumnos de tierras lejanas. Su aprobación suponía el derecho de enseñar y los papas, reyes y los municipios aprobaban su constitución. Es fácil descubrir la influencia de los centros musulmanes que habían sido visitados en el sur de Italia, Sicilia y España (S.XII) por los inquietos cristianos. La demanda de libros se atendia mediante el sistema de los estacionarios y la pecia. La mayoría de los libros de la biblioteca procedían de la compra que solía pagarse con algunas rentas. Los ingresos más importantes llegaban por donativos. Normalmente, en las universidades no hubo biblioteca general, sino biblioteca de facultad o de colegio, y no siempre fue fácil la colaboración entre ellas. Tenían bastantes asientos para los lectores. Había dos secciones: una con libros encadenados (libri cathenati in libraria), y otra formada por los libri distribuendi que se prestaban a profesores e incluso alumnos.

En este momento en Europa la universidad que llegó a ser más famosa fue la creada por Roberto Sorbonnne (1527) cuyo nombre recibe y a la que entregó sus libros e incitó a la donación de otros. Lo mismo hizo su discipulo Gerardo de Abbéville legando unos 300 volúmenes. La biblioteca creció por las compras realizadas, a través de los ingresos generados por la venta de duplicados o por las copias hechas por los empelados, así como con las donaciones.

La siguiente biblioteca más importante de la época se constituyó por un grupo de estudiantes ingleses que se retiró de Paris a Oxford (la biblioteca de Oxford). Dónde pocos años más tarde hay noticas de una rudimentaria biblioteca en la Iglesia de Santa María, aunque se considera como verdadero fundador al Cardenal Thomas Cobham de Worcester que en 1327 legó a la biblioteca una cantidad de dinero y libros. La biblioteca contó desde el s.XIV con unos estatutos que reglamentaban el horario, uso de los libros, la admisión de lectores, el nombramiento del bibliotecario, etc. A su crecimiento contribuyeron los donativos realizados por el Duque de Gloucester con manuscritos renacentistas al igual que los de Humprey (hijo de Enrique IV) cuyos libros sumaron medio millar. Además de la biblioteca general existían las de los Colegios dónde se alojaban los estudiantes.

En España cabe destacar la Universidad de Palencia (1212) fundada por el Obispo Tello de Meneses, de corta duración porque pronto surgieron otras en Salamanca y Valladolid (hacia 1215-1216) con gran futuro la primera, ya que no tardó en alcanzar rango internacional.

Durante el s.XVIII la biblioteca universitaria dejó de ser gradualmente un depósito de tesoros para transfomarse en el corazón intelectual de la universidad. Este proceso se inició  en Alemania. Concretamente en la Universidad de Gotinga (Georg-August-Universität Götingen), fundanda en 1734. Cuya biblioteca se inició al mismo tiempo que la Unviesridad. Por la cantidad, el cuidadoso y la constante selección de sus adquisiciones, su organización y el sistema de catalogación pronto se convirtión en la mejor Biblioteca Universitaria de Europa y en paradigma de biblioteca universitaria moderna. Durante el siglo XVIII las bibliotecas universitarias de los países protestantes favorecieron más el préstamo a domicilio que las universidades de la Europa católica, que incentivaban más el uso de las instalaciones. A pesar de las diferencias, para todas estas bibliotecas, el libro y su custodia seguía siendo la prioridad, por encima del servicio al usuario.

Tras las guerras napoleónicas, muchas antiguas universidades alemanas fueron disueltas y surgieron nuevas. Bajo la influencia de Wilhelm von Humboldt y otros reformistas, la universidad alemana pasó de ser una institución en la que el conocimiento era transmitido por profesores omniscientes a estudiantes pasivos, a ser un centro para el descubrimiento de nuevos conocimientos y el desarrollo de la capacidad intelectual de los alumnos. El instrumento más eficaz en este proceso fue el seminario, que a su

vez exigía un nuevo tipo de biblioteca: el acceso a las publicaciones era igualitario para profesores y alumnos, sin barreras físicas ni administrativas entre el libro y el lector.

Antes de la Guerra de Secesión (1861-1865), en casi todas las universidades norteamericanas (donde la biblioteca siempre tuvo una importancia central como respaldo a la enseñanza) empezaron a florecer sociedades literarias que ofrecían un camino de autodesarrollo a los estudiantes no satisfechos

intelectualmente por los programas de estudios tradicionales. Para favorecer sus actividades, estas sociedades mantenían bibliotecas propias con colecciones de referencia, publicaciones periódicas, grandes colecciones de ficción, historia, biografía, política y economía. Estas bibliotecas acabaron integrándose en las colecciones universitarias, que fueron haciéndose más accesibles para los estudiantes.

A finales del siglo XIX, la mayoría de las bibliotecas universitarias norteamericanas estaban abiertas durante todo el día seis o siete días a la semana. Se transformaron en espacios acogedores y ofrecieron políticas de préstamo más liberales que facilitaron a los estudiantes que se llevaran los libros para leer en su domicilio.

No obstante, no es hasta bien entrado el siglo XX cuando se produce en el mundo occidental una evolución de las bibliotecas universitarias. Una visión general de las bibliotecas universitarias empezó a darse en 1921 con la publicación del Report of the University Grants Comittee cuya declaración decía que el carácter y la eficacia de una universidad puede medirse en el tratamiento que da a su órgano central-la biblioteca-. Considerando la dotación para el mantenimiento de la biblioteca como la necesidad primaria y vital del equipamiento de la universidad. La política de las bibliotecas había comenzado a ser más realista. Del mismo modo, las cifras de gasto mostraban que el crecimiento de las colecciones va paralelo al crecimiento del gasto, aunque no era igual en todas las universidades.

Por otra parte, ya a finales del siglo XX y principios del  XXI con la llegada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación se produce un revulsivo en el entorno bibliotecario y en especial en las bibliotecas universitarias pioneras en la implantación de éstas primero en el entorno norteamericano y anglosajón para pasar luego a Europa y el resto de países. Se produce una evolución tanto en su estructura, gestión, colecciones, procesos, servicios e instalaciones.

La situación de las bibliotecas universitarias del sur de Europa tradicionalmente ha sido mucho peor que sus homólogas en Europa central, Reino Unido y Estados Unidos, salvo raras excepciones: libros amontonados sin catalogar, poco espacio y mal acondicionado, catálogos incompletos, personal insuficiente, horarios de atención limitados.

En los países en vías de desarrollo las universidades y sus bibliotecas siempre han tenido recursos mucho más limitados. El alto precio de las publicaciones, las penurias económicas locales, el clima, la guerra, la inestabilidad política … Múltiples son las dificultades y los riesgos para la conservación del material bibliográfico y para el desarrollo de colecciones adecuadas, para el acceso a la información.

En España, la situación actual de las bibliotecas ha estado marcada en los últimos 25 años por cuatro aspectos:

1) La promulgación de la ley de reforma universitaria de 1983 que permitió el proceso de modernización de las bibliotecas requería actuaciones en diversas líneas: una mejora de las instalaciones (en especial en lo referente al número de metros cuadrados disponibles), una modernización de los métodos de gestión interna, un aumento de las plantillas y una mejora de su capacitación, un aumento de la documentación disponible para los usuarios y, por último, iniciar un proceso de automatización de la gestión y de los servicios que ya hacía años que se estaba llevando a cabo en el extranjero pero que en España en muchos casos no se había iniciado.

2)La creación en 1988 de Rebiun, Red Española de Bibliotecas Universitarias que actualmente abarca 71 bibliotecas universitarias para para elevar el nivel de los servicios y de la infraestructura bibliotecaria mediante la cooperación, Ilevar a cabo acciones cooperativas que supusieran un beneficio para los usuarios de las bibliotecas universitarias, representar las bibliotecas universitarias ante organismos públicos y privados y para promover el intercambio y la formación del personal.

3)La Declaración de Bolonia (1999) y la participación generalizada de las universidades españolas y de las autoridades educativas en la creación del Espacio Europeo de Educación Superior.

4)La promulagación de la nueva Ley Orgánica de Universidades de 2001. Y por último, la creación de La creación de consorcios han sido una de las novedades más influyentes en la realidad bibliotecaria mundial de los últimos diez años.

En general se puede decir que la realidad de las bibliotecas universitarias ha logrado una gran transformación (personal, presupuesto, instalaciones, equipamiento, etc.,) que puede variar en función de la institución o el país, u otros factores (políticos, socioeconomicos, etc., véase los actuales modelos de gestión).

En esta transformación en el entorno europeo, anglosajón y norteamericano han influido un cambio de paradigma educativo. La incorporación de la filosofía del paradigma constructivista, el aprendizaje activo dónde el alumno es responsable de éste, es decir, pasa de ser un sujeto pasivo en el aprendizaje a un sujeto activo. Las capacidades, las competencias, el aprendizaje para toda la vida o autoaprendizaje, la alfabetización informacional son conceptos que están presentes en las universidades actuales y en sus modelos de enseñanza. Del mismo modo, la globalización propicia la necesidad de un espacio común de educación en el que se adquieran las mismas capacidades, destrezas o competencias necesarias para el desarrollo de una profesión.

En este contexto en los entornos norteamericano y anglosajón se viene hablando de un nuevo modelo de biblioteca, el learnig resource centre que trata de responder a este nuevo contexto y ofrecer recursos para el aprendizaje, la investigación y que se está trasladando a Europa. En España REBIUN, lo ha traducido como Centro de Recursos para el Aprendizaje (REBIUN), en Italia se denominan “Centri di risorse per l’apprendimento (CRA)”, en Francia “Centres de documentation et d’information (CDI)”.

Esta traslación se ha visto favorecida por la creación del Espacio Europeo de Educación Superior inspirado en la filosofía anterior y el anterior modelo educativo, junto con la creciente movilidad de un mundo globalizado.  Lo que ha generado nuevos retos para las bibliotecas universitarias europeas y españolas, ya que del mismo modo han pasado a ser un recurso activo, dinámico que ha de ofrecer nuevos servicios para favorecer nuevos espacios de aprendizaje. La conversión de la biblioteca universitaria en un CRAI permitirá desarrollar un conjunto de nuevas funciones tipificadas en servicios,  la organización debe servir de “plataforma” para garantizar un  servicio de información global de acogida en la universidad. Los principales servicios que comprende el CRAI son: Servicio de biblioteca.  Servicio informático para los estudiantes. Servicio de laboratorio de idioma.  Servicio de búsqueda activa de empleo. Servicio de salas de estudio. Servicio de soporte a la formación del profesor. Servicio de creación y elaboración de materiales docentes y multimedia. Servicios de presentaciones y debate. Servicio de reprografía y otras facilidades directas para el usuario, etc. Un CRAI, además de los servicios habituales de biblioteca presencial y digital, dispone de un centro de producción en el que los profesores pueden crear materiales docentes y los estudiantes pueden también preparar sus propias presentaciones con la asistencia de un personal multidisciplinario. No sólo se están produciendo cambios en las instalaciones, equipamientos, o servicios. El personal acoge en este contexto nuevos roles. España dispone de 74 universidades, según la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas), 50 públicas y 24 privadas y de la Iglesia Católica. 2 dependen del Ministerio (la UIMP y la UNED). Algunas de ellas están en fase de implantación de un CRAI y otras ya lo han realizado.

Por otra parte, la ACRL Research, Planning and Review Committee , destacan las diez tendencias principales que están afectando actualmente y que afectarán en un futuro próximo a las bibliotecas universitarias. El crecimiento de colección de la biblioteca universitaria es impulsado por la propia demanda y cada vez más incluirá nuevos tipos de recursos. Continuarán los cambios presupuestarios y estos afectarán a las bibliotecas. Los cambios que se están llevando a cabo en la educación superior requieren que los bibliotecarios posean habilidades diversas. Aumentarán las demandas de rendición de cuentas y evaluación de resultados que se trabajaran a través de los KeyPerfomarce Indicator, o Indicadores de rendimiento.

La digitalización de las colecciones de la biblioteca aumentará y requiererá una mayor proporción  de recursos. La creación de bibliotecas digitales. Habrá un crecimiento exponencial de dispositivos móviles y aplicaciones que impulsarán nuevos servicios. Teléfonos inteligentes, lectores de e-book, iPads y otros dispositivos móviles impulsarán las demandas y expectativas del usuario.Una mayor cooperación ampliará el papel de la biblioteca dentro de la institución y más allá. Las Bibliotecas seguirán liderando los esfuerzos para desarrollar la comunicación académica y los servicios sobre cuestiones de propiedad intelectual. Los aspectos tecnología continuarán cambiando los servicios y las habilidades necesarias. Software de código abierto, contenidos en abiertos, realidad virtual y aumentada, herramientas de descubrimiento científico, etc. La definición de la biblioteca cambiará a medida que el espacio físico y virtual se reequilibren amplíando su espacio, disminuyendo el espacio físico para  las colecciones en favor de recursos en línea, liberando así las áreas de espacio físico que se reutilizan en favor del usuario  y el trabajo colaborativo. La implementación de metricas asociadas al uso de las redes sociales como medio de comunicación.

Nota: Esta es una breve aproximación al tema. Si deseas profundizar se recomienda acudir a las fuentes disponibles en las bibliotecas univesitarias, temarios especializados y otros recursos. Gracias.

Bibliografía:

Thompson, Thomas (1990). La biblioteca universitaria: introducción a su gestión.

García Camarero, E(2001).La Biblioteca Digital. Madrid: Arco/Libros.

Orera Orera, Luisa(2005). La Biblioteca Universitaria: análisis en su entorno híbrido. Madrid: Síntesis.

Martín Gavilán, César (2008).Bibliotecas Universitarias: Concepto y función los CRAIS.[en línea]. Disponible en: http://eprints.rclis.org

 

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